Como suele hacer el gobierno, en estos ocho años de gestión, ante cualquier problema que aparece, ya sea de origen interno o externo, la primera actitud que adopta es negarlo, para después abordarlo y tratar de resolverlo.
Desde hace un tiempo, se comenzaba a observar que la gente empezaba a tomar como refugio al dólar, y eso se percibía no solo en el mayorista, sino también con los minoristas, que empezaban a abastecerse de billetes norteamericanos, para tratar de resguardarse ante la inflación, y porque la percepción del común del ciudadano, es que el dólar está barato. Para los mayoristas, el negocio de siempre, girar divisas al exterior o anticiparse a nuevas medidas que vaya a adoptar el gobierno.
Mas allá de que en lo que va del año, nunca fue negocio, el inconciente de los argentinos, lleva a dolarizarse permanentemente.
Antes de las elecciones, los argumentos que surgían de economía, era que esos movimientos, eran típicos de un período preelectoral. Si bien parte del discurso resultaba cierto, la duda estaba en que desde hacía casi dos meses, se sabía que la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, iba a arrasar en las elecciones, al igual que había sucedido en las primarias.
Lo cierto, es que el Banco central, esta semana, salió a vender US$ 800 millones para tratar de contener el precio. Pero si bien el Central tiene poder de fuego, las reservas ya están cerca de los US$ 47.000 millones perdiendo casi US$ 5.000 millones en lo que va del año.
La orden de la Presidenta, fue la de tratar de desinflar las expectativas de la gente, con respecto a una leve devaluación y la de frenar el drenaje de divisas.
Para esto, tomó una serie de medidas que por el momento no lograron calmar la ansiedad compradora, aunque son necesarias, sobre todo en lo que se trata de equiparar a distintos sectores industriales, que percibían excepciones, beneficiándose ante el resto.
El miércoles, el Ejecutivo, publicó el DNU 1722, que obliga a las mineras y a las petroleras a liquidar el 100% de las divisas que generan sus operaciones de exportación.
Con esto, las mineras, estarían aportando alrededor de us$2.000 millones y las petroleras aportarían 1000 millones mas.
Luego se anunció que las aseguradoras, deberán vender los activos que tienen en el exterior y repatriar los poco mas de us$1700 millones que generan.
Al otro día, el Central impuso mayores requisitos a quienes registren compras anuales superiores a 250 mil dólares. Quienes vendan empresas, deberán liquidar los dólares en el país, al igual que la adquisición de inmuebles, por parte de los no residentes.
Hay que decir que con estas medidas no se modifican ni el límite de us$2 millones mensuales, ni cambia la documentación requerida, solo dijo Boudou, “se trata de evitar que la divisa extranjera se adquiera con recursos provenientes de actividades informales”.
Restaría saber, como se determinará el monto de la compra de divisas para los distintos niveles de ingresos.
Mientras tanto, la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, se reunió con las distintas asociaciones de bancos que reúnen tanto a los extranjeros como a los nacionales.
A los primeros les pidió que mantengan el crédito a la producción y que no suspendan las líneas, como hicieron en la anterior crisis del 2008.
En algunas entidades, aseguran que el problema pasa por las altas tasas.
La badlar (la tasa de interés de referencia para plazos fijos de mas de $1 millón) ya supera los 20 puntos.
Algunos, hasta ofrecen 25% de interés anual para plazos fijos de 90 días. Supuestamente, después de marzo bajarían.
Los préstamos a empresas se encarecieron alrededor de 6 puntos, y el problema está que a tasas tan altas, algunos prefieren no fondearse, y disminuir el volumen de producción. Además, aseguran que esto hizo subir el interés de préstamos personales, tarjetas de créditos, giros al descubierto y documentos.
En lo que hace al tema político, se nota una gran contradicción con lo financiero, ya que el 54% de los votos obtenidos por la Presidenta, le otorga un margen de maniobra para realizar algunos ajustes al “modelo” que empiezan a necesitarse.
La danza de nombres, con respecto al gabinete, ya a empezado a circular, aunque como siempre decimos en nuestro blog, solo son puras especulaciones. Ahora, algunos aseguran que varios de los que están, continuarán siendo parte del mismo, aunque tal vez, ocupando lugares distintos.
El Congreso de la Nación, deberá tratar leyes importantes (Presupuesto, prórroga de la ley del impuesto al cheque, a los cigarrillos y emergencia económica), aunque seguramente muchas de ellas, se traten en sesiones extraordinarias, cuando cambie la composición del mismo, y el oficialismo cuente con su mayoría propia.
Se dice que el Ministro de Agricultura Julián Domínguez, podría ocupar la presidencia de la cámara, aunque existe una versión que lo llevaría al actual gobernador de Jujuy Walter Barrionuevo para ocupar el lugar de Fellner. Aguad vice 2º de la cámara, querría volver a la presidencia de bloque para borrar todo lo que tenga que ver con “Alfonsinismo” pero desde ese sector resisten y pugnan para que continúe Ricardo Gil Lavedra, o en su defecto, Mario Negri.
Al FAP, de Binner, le correspondería la vicepresidencia 3ª que hoy ocupa el peronista federal Ramón Puerta, y el lugar quedaría para Margarita Stolbizer, o el ladero del Gobernador de Santa Fe, Juan Carlos Zabalza.










