Por Alejandro Almendros
La economía Argentina empieza a mostrar una desaceleración forzosa, cuando podía haberse dado de manera paulatina, al ritmo de la crisis financiera internacional.
La Unión Europea sufre una recesión de la que no se tiene memoria, con situaciones de conflictividad social, un alto índice de desocupación y una situación de endebles económica que preocupa no sólo al viejo continente sino al resto del mundo.
El Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, dijo que no se pueden utilizar políticas de ajuste cuando éstas no garantizan la reactivación.
En criollo, sería no volver a aplicar las políticas ortodoxas de los 90’ , que fueron las causales de este desastre mundial.
Aquí, cuando los indicadores del estancamiento del crecimiento de la actividad económica, son mas que notorios, y la presión de algunos sectores empiezan a ser mas fuertes, el Poder Ejecutivo Nacional toma decisiones equivocadas, que incrementan la parálisis, por las dudas que las medidas generan.
Si bien en los últimos años, la mayoría de los países de Latinoamérica, crecieron con políticas dedicadas a potenciar el consumo interno, el corcet que se está aplicando en nuestro país, ha vuelto a generar un temor que paraliza al empresariado y que empieza a retraer su actividad, provocando un efecto cerrojo en la actividad.
Las medidas que se vienen adoptando con respecto al dólar, ha provocado que los ahorristas retiraran en el último mes, de los bancos, un total de 1.600 millones de dólares, promediando los 120 millones diarios en el último trimestre.
Hoy ese dinero que salió de las entidades, representan un 30% menos de los que había al iniciar el segundo período presidencial de la Dra. Cristina Fernández de Kirchner.
El hecho de hablar de pesificación de la economía, que sería lo lógico, ha generado psicosis en la gente que recuerda la salida del 1 a 1 en donde varios sectores fueron perjudicados, y que recién en unos meses, terminaran de pagar los Boden 2012 que recuerdan aquel trágico momento de la historia de nuestro país.
En la city, se dice que la gente saca su dinero, por temor a que le pesifiquen los ahorros
Es por eso, que al contrario del pedido de la Presidenta, muchos, en la semana que pasó, y luego de haber cobrado sus salarios, se volvieron a refugiar en la divisa norteamericana, e hicieron descongelar el “blue” llevándolo nuevamente a $5,80.
Los inversores mas sofisticados, siguen apelando a las operaciones denominadas “contado con liqui” para hacerse de dólares.
Esas transacciones, que consisten en vender acciones o bonos locales en el exterior, para recibir a cambio, billetes estadounidenses, se multiplicaron en las últimas semanas.
El llamado “dólar fuga” llegó el viernes a los $6,05.
El Gobierno tiene la necesidad de hacerse de dólares, ya que en lo que resta del año, hay vencimientos, entre capital e intereses, de alrededor de poco mas de US$ 7300 millones.
La presidenta, reiteramos, habló de las ambiciones desmedidas de aquellos que quieren acopiar dólares, pero después de anunciar esto dijo que va a pesificar sus ahorros, poco mas de US$ 3.200.000.
Sólo cinco integrantes del Gabinete nacional, tienen todo su patrimonio en pesos. El Secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno, el de Educación Alberto Sileoni, Norberto Yauhar de Agricultura, el Jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina, y la de Industria Débora Giorgi.
El resto ha declarado tener depósitos en dólares.
Si los funcionarios reaccionan igual que ante la renuncia de los subsidios a los servicios públicos, el pedido, también resultará parte del relato.
En el Congreso, por lo pronto se presentaron dos proyectos de pesificación. Uno es el del diputado Edgardo Depetri, del Frente para la Victoria, que fija “todo contrato realizado con el objeto de modificar o afectar el dominio de cosas, bienes muebles o inmuebles deberán ser expresados en moneda de curso legal y forzoso”. Esto se expresa también para los alquileres.
El del ex intendente de Bahía Blanca, el senador del Frente Amplio Progresista, Jaime Linares, propone que toda deuda contraída en dólares, se puede pagar en la moneda nacional al tipo de cambio oficial, vigente al día del vencimiento.
El tema de la caja en el Gobierno es fundamental y el vice ministro de Economía, Axel Kicillof, que sigue ganado terreno, ahora va en búsqueda de la Secretaría de Hacienda, que hace años maneja “el negro” Juan Carlos Pezoa.
De hecho, hace un tiempo, se desplazó a quienes estaban encargados de la negociación con organismos internacionales y desembarcaron miembros de la agrupación La Cámpora. Pezoa, asegura a sus allegados que no va a permitir el destrato que le están dispensando al Ministro de Planificación Julio De Vido, a quien de a poco le van recortando funciones, pero al que no dejan ir.
Allí, el que ha vuelto a ganar peso, es el Ministro del Interior Florencio Randazzo, al que ahora le sumaron Transporte a su cartera.
El Ministro, tendrá como misión, crear un nuevo ente tripartito de la zona del AMBA, para el transporte interjurisdiccional.. Esto se hace en el medio de los escándalos que se dieron en el área de transporte, y que tuvo su punto de mayor ebullición, con el trágico accidente de Once que terminó con la vida de 51 personas.
Si bien no se habló del tema del Subte y del aumento del boleto, el Ejecutivo pretende compartir costo político por el aumento del boleto, y además para el año próximo, reducir los subsidios, que hoy hacen mella en las arcas públicas.
El Lunes se reunirán el Secretario de Transporte de La Nación Alejandro Ramos, junto a sus pares de Ciudad y Provincia, Dietrich y Bilbao respectivamente.
El futuro ente tendría un directorio de tres miembros, (Nación, Ciudad y Provincia), y además habrá un comité ejecutivo con 2 representantes técnicos por cada jurisdicción.
Por último, lo de Reposo, terminó como debía. Durmiendo el sueño de los justos
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