Por Martín Melo
Como en el juego de naipes: barajar y dar de nuevo. Ese es el pacto que puertas adentro hicieron la semana pasada los dirigentes de la Mesa de Enlace.
Es que ese protagonismo que tuvo la problemática del campo, desde el 2008 con la famosa resolución 125, ya quedó en un segundo plano. Y eso fue consecuencia de la estrategia del gobierno nacional de desprestigiar a la dirigencia agropecuaria y a los errores cometidos por estos últimos.
La semana pasada, Coninagro fue sede de un encuentro sumamente secreto y trascendental para el futuro de la mesa de enlace.
En el mismo, los dirigentes aclararon aquella situación que se generó en el aniversario del último golpe militar, donde el titular de Federación Agraria, Eduardo Buzzi fustigó duramente el rol de la Sociedad Rural Argentina y de Confederaciones Rurales Argentinas, durante la dictadura militar.
Esas expresiones de Buzzi no hicieron más que evidenciar las fuertes divisiones que existen en el seno de la mesa, que a partir de ahora quedarían a un lado en pos de la defensa de los intereses de los productores agropecuarios que reclaman la unidad de los dirigentes.
Pero la mayor preocupación de la dirigencia agraria, más allá de las cuestiones no resueltas por parte del gobierno nacional, sigue siendo el rechazo de la gente al proceder.
Aquellos números de imagen positiva que se ratificaron con los multitudinarios actos de Rosario y la Capital Federal en pleno conflicto por la 125 ya quedaron en la historia y se transformaron en un rechazo generalizado de la gente al funcionamiento de las entidades.
Por tal motivo, decidieron volver a instalar los temas de agenda que hasta el momento no se han solucionado, por ejemplo:
- Falta de incentivos para recuperar el stock ganadero que cayó como consecuencia de las medidas del kirchnerismo.
- Fortalecer las economías regionales.
- Previsibilidad para la comercialización de la producción de granos, que asiste a un escenario de fuerte intervención del gobierno aplicando restricciones a las exportaciones de trigo y maíz.
- Un precio rentable para los tamberos, que observan como reciben un valor muy bajo de su producción, y los precios que paga el consumidor por los productos lácteos se triplican.
En un año netamente electoral como éste, la mesa de enlace deberá encontrar aquellos mecanismos para que tanto el oficialismo como la oposición, tengan los problemas del campo en su agenda, y a partir de ahí lograr un trabajo en conjunto en beneficio de la producción nacional, ante un mercado mundial que se muestra con demanda permanente de los alimentos argentinos y con un escenario de precios record de los granos.
Ese es el desafío. ¿La mesa de enlace podrá demostrar que está a la altura de las circunstancias?. ¿O continuará con su proceso de extinción?

No hay comentarios:
Publicar un comentario