Siete años compartiendo información

domingo, 1 de mayo de 2011

La Recta Final

Por Alejandro Almendros

    Desde el regreso de la democracia, no se veía a una oposición tan frágil como la que tenemos hoy. Y más, si pensamos en que es la primera vez que un oficialismo, aparece con posibilidades concretas de obtener un triunfo; según algunos indicadores esto podría darse en primera vuelta; accediendo a un tercer mandato presidencial, bajo un mismo signo político. Esto que en algún momento, cuando algunos planteábamos la posibilidad, que en la cabeza del matrimonio Kirchner, figuraba la idea de una alternancia entre ambos durante cuatro períodos, hoy parece quedar claro, que no era una loca invención de algunos, sino que estaba estratégicamente planeado por el matrimonio, y que hoy se ve alterado, por la súbita muerte del ex presidente Néstor Kirchner.


   Es indudable, que esto se ve posibilitado, gracias a una muy buena administración, no sólo de los recursos, sino de lo que significa el poder. De no ser así, el mismo voto de la gente, no le hubiese permitido llegar a estas instancias. Pero además, la capacidad para asimilar un duro golpe como fueron las elecciones legislativas del 2009, provocado por el enfrentamiento con el sector agropecuario, y revertir la tendencia tomando algunas medidas acertadas, y bajando el nivel de conflictividad con el mismo. Allí fue fundamental la designación del Ministro de Agricultura Julián Domínguez.


  Aquí, antes de seguir hablando del Frente Para la Victoria, hay que hacer un paréntesis para hablar de la oposición. 


  Ésta, que no pudo ni supo como capitalizar aquel descontento que se había producido en un sector de la sociedad, y no sólo por factores ajenos, sino fundamentalmente por las equivocaciones propias de quien no sabe construir para demostrar la capacidad de conformar un espacio que pueda ser alternativa de cambio y que de seguridad en la gente. Pero la diferenciación que hay que hacer, es que no todos son lo mismo, y ese fue el principal inconveniente. Porque cuando la única coincidencia es la de ser opositor a una figura como en su momento era la de Carlos Menem o más cercano en el tiempo la de Néstor Kirchner, los argumentos se acaban, cuando esa persona deja de estar, y ahí se ve que no había base sólida de sustento para generar certezas, sino todo lo contrario creando cada vez más dudas.


  Las primeras elecciones del año, dieron un baño de realidad a la oposición que pensaba que podía hacer tambalear la base del oficialismo, y obligaron a modificar el tablero de una manera casi burda, que marcaba la desesperación de quien no sabe como hacer para salir del atolladero en el que se encuentra. Así fue como el “Peronismo Federal” empezó a delinear una interna que tuvo a dos de los cuatro candidatos del espacio que ni siquiera se alistaron para la partida y terminando con un final bochornoso, y  a la UCR, que tenía a tres, después a dos y ahora a uno, pero sin que la carrera nunca haya comenzado. El PRO, por otro lado con las dudas del Jefe de Gobierno, que ahora piensa en que  si no asegura su territorio puede rifar todo el capital político que había conseguido, y esto paraliza no sólo a propios, sino también a extraños que no lo eran tanto, duda entre llevar candidato propio o ajeno y lo único que logra es restar para la ecuación final.


   Todavía falta mucho camino por recorrer, pero la distancia se acorta. De acá en adelante los competidores tendrán que demostrar si están a la altura de las circunstancias. Por un lado, “el campeón defensor” o mejor dicho “la campeona defensora”, si se me permite el término boxístico, ha revertido la percepción de gran parte de la población y hoy aparece casi sin oponentes que le puedan disputar la corona. Por el otro, varios, cada vez menos, que por ahora, tendrán que demostrar que tienen argumentos para llegar a la disputa final. Hoy para algunos, ese tiempo ya se fue.

No hay comentarios:

Publicar un comentario