El gobierno de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner,
consiguió su primer objetivo; correr de la agenda el caso que tenía al
vicepresidente Amado Boudou en la boca de todos, por el affaire de la ex
Ciccone Calcográfica y hacer olvidar la desidia que hay en el sector del transporte público de pasajeros.
Estratégicamente, se avanzó con la posibilidad de la
estatización de la petrolera Repsol YPF, hecho que sacó de la tapa de los
diarios, la denuncia que realizara Boudou, que terminó con la renuncia del Procurador
Esteban Righi.
No sólo se abrió un foco de conflicto allí, sino que también
se puso como enemigo al Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel
Scioli, al que ligaron con la empresa del juego Boldt; que tiene negocios desde
la época del ex gobernador Solá, en ese distrito, y al presidente de la Bolsa,
Adelmo Gabbi, quien hasta el momento se mostraba cercano al poder.
Por esta premura, para cambiar el eje de la discusión, es
que se puede entender este globo de ensayo lanzado por el Frente Para la
Victoria, con respecto a la expropiación, estatización, o nacionalización de YPF.
Por lo que ha trascendido, el borrador que circuló durante
todo el día jueves, que decía que el Estado, quedaba a cargo del 50,011% de las
acciones de la petrolera, sacando del negocio al grupo Eskenazy (algún día alguien debería explicar a que se
debió el gran negocio que se le permitió hacer a este grupo) y dejaba casi sin
participación en las decisiones a las provincias, es de la autoría del
Secretario de Políticas Económicas, Axel Kicillof. Así se referían a la
potestad sancionatoria, esa facultad dejaría de ser provincial para convertirse
en una atribución del Cuerpo Especializado de Auditores de Inversiones Hidrocarburíferas.
“Funcionará como un organismo autárquico en el ámbito de la Secretaría de Energía
de la Nación”, decía el proyecto, sin firma, ni membrete, que circuló en el
Congreso. El presupuesto se armaría con una tasa de control de 1 por mil de las
ventas que efectúen los productores de hidrocarburos.
Además, los gobernadores, que se volverían a reunir en los
primeros días de la semana con el Ministro de Planificación Julio De Vido,
temen que los precios puedan ser inferiores, y así obtener menos dinero por el
ingreso de las regalías.
Desde la compañía, durante todo el jueves manifestaban su
desconfianza con respecto a los borradores que circulaban, y confíaban en la
presión internacional que pueda ejercer, no solo España, sino la Unión Europea,
que de hecho ya se ha comenzado a producir.
Lo que pretenden desde Repsol, es que como mínimo se le
pague a la compañía el valor real, para poder salir del país.
Todo esto se da, en el contexto de la crisis económica que
hay a nivel mundial, y de la que no es ajeno nuestro país.
La balanza comercial, en lo que hace al sector de
combustibles, dejaría este año un saldo negativo de mas de 6.000 millones de dólares
y lo que se busca es aliviar la caja.
Hablando de caja, algunos intendentes de la provincia,
comenzaron a quejarse por la falta de cumplimiento en las inversiones que se habían
prometido en la Provincia de Buenos Aires, y la explicación que se les está
dando, vía Ministro de Planificación, Julio De Vido, con el vicegobernador de
la Provincia Gabriel Mariotto (volviendo a dejar de lado al Gobernador), es que
la misma se ha achicado y que las obras tienen que llegar al 2013, en donde el
gobierno, pretende sacar el mismo porcentaje de votos que en las
presidenciales.
En la Ciudad de Buenos Aires, a Mauricio Macri no le está
yendo nada bien, y esto no se da, solo por embates ajenos, sino por errores
propios.
Era sabido, que el FPV no le iba a hacer nada fácil, este
segundo mandato al jefe de Gobierno porteño, y mucho menos, teniendo en cuenta que, si
tiene ambiciones políticas, no tiene otra posibilidad que la de ser candidato a
Presidente, ya que no puede volver a presentarse en la Ciudad.
Desde los sectores educativos, aferrados a una posición
ideológica (no levantaron la voz cuando unilateralmente el gobierno nacional
decidió cerrar las paritarias), le echan en cara el cierre de cursos que en la
práctica, terminarán no siendo tales. Pero todo sirve para socavar políticamente
a Macri.
La explicación, de cómo se haría esto, llegó después de que
el conflicto se instalara. La mala comunicación en algunos ministros porteños
es llamativa.
El otro conflicto, sucedió tras el temporal. Varios
ministros y el Jefe de gobierno, estaban de vacaciones y ninguno atinó a volver,
como la situación lo ameritaba. Y allí el pase de facturas, hizo que se potenciaran
las internas.
Todas las críticas recayeron en la Ministra Carolina
Stanley, pero desde algunos sectores, creen que esto tiene que ver con la
disputa que tienen el Ministro de Espacio Público Diego Santilli y la Vicejefa
María Eugenia Vidal, en un anticipo de la pelea por la sucesión en la Capital.
Mientras todos planifican el futuro, el presente, es eso que
nos pasa por al lado.
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