El mayor
síntoma demostrado por el oficialismo, que la protesta de una parte de la
población lo afectó, lo mostró la Presidenta de la Nación en la conferencia que
brindó en la Universidad de Harvard.
La creencia de
que todo lo que allí sucedió, fue por obra y gracia de la oposición, es el de
poner las cosas en un lugar no real.
Se la vio a
Cristina Fernández de Kirchner, descolocada por las preguntas que le realizaban
los estudiantes, que además no tenía la posibilidad de repreguntar, y se lo
volvió a ver irritable, como en los momentos, en que sabe que los índices de
aceptación se le escurren, mas por errores propios, que por aciertos ajenos.
El único que
había advertido el clima adverso que se estaba generando en esa casa de
estudios, era el Embajador argentino en los Estados Unidos, Jorge Argüello. Los
demás integrantes de la comisión, contaban que la primera mandataria, no
tendría inconvenientes, en superar este test en el exterior. Lo que se pensaba
como un nuevo posicionamiento de la imagen de Cristina en el mundo, les dejó un
sabor amargo.
Ya el día
anterior, en Georgetown, la Presidenta había asegurado que si el país tuviese
una inflación del 25%, estallaría todo.
La
repercusión en nuestro país, fue inmediata. Este tema es uno de los principales
ejes de la protesta. No solo el porcentaje, sino también la manipulación de las
estadísticas.
Las primeras
encuestas que se conocen después de la protesta, marcan que la imagen
presidencial venía cayendo desde principio de año, pero que se había
estabilizado en el mes de julio. Ahora, ese declive se vuelve a dar. De todos
modos, habría que esperar el “efecto espuma” para hacer una verdadera medición.
El Frente
Para la Victoria sigue sosteniendo muy firme, el núcleo duro del 30% que lo
viene sosteniendo. Los sectores medios que apoyaban empiezan a mutar.
Todavía no
se sabe hacia donde. Hermes Binner, es el que tiene una buena imagen atrás del
FPV, seguido por el líder del PRO Mauricio Macri, aunque al jefe de Gobierno se
lo ve como el candidato realmente opositor.
Michetti, no
quiso dar la pelea por la Provincia de Buenos Aires, y esperará a definir si en
el 2013 compite por la Capital. Aquí la imagen la acompaña, aunque la
estructura partidaria, la maneja el jefe de gabinete, Horacio Rodríguez
Larreta, quien también tiene aspiraciones a conseguir una banca en el Senado
nacional.
Hay acuerdos
en la Provincia, con parte del peronismo y con radicales desencantados. El
intendente de San Isidro, cada vez está más cerca de ser un aliado de Macri. No
sería el único.
Mañana, el
diputado Martín Sabattella, va a asumir como titular del AFSCA, y allí, va a
ser la cabeza de la avanzada contra el Grupo Clarín. Es parte de Unidos y
Organizados, el sustento del Cristinismo. El diputado va a pedir licencia y no va
a renunciar a la banca, porque si lo hiciera, le tocaría asumir a Jorge
Cevallos, quien hoy está con el Frente Amplio Progresista. Todos mueven sus
cartas. Hoy la necesidad mayor la tiene la oposición, el oficialismo, siempre
en los años no electorales, pierde momentáneamente seguidores. Hoy la situación
es distinta, porque la economía empieza a mostrar signos concretos de
desaceleración.
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